¿De qué estamos hechos? Por: @harunakamura


Estamos hechos de un antes y un después

A veces no tenemos nada y estamos llenos de todo

Queremos lo extraordinario y todo lo de más

Es nuestra humanidad lo que nos permite cambiar de forma

Somos aire, agua, viento y fuego; elementos que se transforman

El resultado de polvo de estrellas que han viajado a través del universo

Hay esperas que se convierten en viajes  y nos llevan muy lejos

Viajes que nos regresan al punto donde iniciamos para recordarnos algo que olvidamos

Somos detalles, estamos hechos de ellos; pequeños e infinitos, diminutos y extraordinarios

Nos disfrazamos,  jugamos a deslizarnos y desintegrarnos

Somos esos caminos trazados por hormigas

Existen historias que flotan en la eternidad, de esas que inician por calles pequeñas

Se cuenta de amores que no son humanos, que no caben en el tiempo y mucho menos en el espacio.

Estamos escritos en amaneceres y atardeceres  de sabores

Pregúntale al viento si el tiempo viene en botellas pequeñas, que se toman a sorbos pausados

Pregúntale al agua si somos agua  y podemos fluir

Pregúntale al polvo si seremos estrellas

Somos una sola alma, que se ha fragmentado, no necesitamos mitades

Es la totalidad del ser, el amor propio que se transforma en amor infinito

“Es como encontrar la plenitud en un frasco y bebértela no de golpe… disfrutando sorbo a sorbo hasta encontrarte en un punto demasiado alto que la razón humana no llega, un regalo de los dioses…yo he llamado a nuestro amor…el despertar de la verdadera conciencia, el despertar y nacimiento de un nuevo ser”

…Cómo partícula diminuta se extiende por todo el cuerpo y lo hace reventar

Mi imperfecta memoria. Por: @harunakamura

Hay cosas que la vida nos da, otras veces somos el momento en la vida.

Un momento que pasa pero es eterno

Somos la envoltura de los recuerdos que guardan  pedazos de personas en el alma

Somos una silueta que dibuja la luz en la pared de ladrillos rojos

Hay parpadeos que no regresan porque así es como le da paso a la sonrisa

Y es que la vida es así, cuando es para ti… es para ti

No importa  los pasos, los libros o los viajes que se fueron

Resulta que siempre nos vamos llenando, no importa cuán vacíos nos sintamos

Estamos hechos de un monton de granos de arena de mar

Somos en plural y en singular

Es la otredad lo que enamora, la diferencia e irreverencia

La caricia suave del poema y la fe de un retorno furtivo

En sueños veo venir el juego que hemos olvidado en los días pasajeros

Hay cosas que no caben un pedazo de papel y es preciso marcarlo en la piel

Como el perfume de los besos o el aroma del extraño

Que cuando la respiración se detiene y se pierde la razón, es motivo suficiente para entregar el corazón

Somos recuerdos que no le pertenecen a nadie, que flotan y se mezclan con la canción  sin nombre

Amo porque soy y estoy

Es la magia de la conciencia la que entrega la verdad y no existe forma alguna de ir contra el espiral del universo

Somos un libro y en nuestro cuerpo se escribe una historia para dos.

No tengo buena memoria, pero tengo buenos recuerdos.

Sin puntos suspensivos… Por: @harunakamura

“No se sabe cómo pero termina el amor en un momento” dice Fito Paez en su “Despedida”. Las historias nos cuentan amores eternos, amantes inmortales, promesas de vidas futuras. Hombres y mujeres que perpetúan la tinta sobre el papel derramando su pasión.
Nosotros, los humanos estamos en distintos niveles de evolución espiritual, dependiendo del número de experiencias vividas. Cada vida es un curso de aprendizaje.
En la brisa de los tiempos se puede escuchar un sollozo, son amantes paralelos, piezas rotas de una obra que se interpreta en el piano.
La pausa entre un parpadeo y otro, un amor que es inspiración, antifaces que bailan en la esquina de un salón.
Son almas fragmentadas que llevan vidas retornando al mismo lugar, vigilan desde la espera el momento exacto para bailar.
Llevan el corazón en la yema de los dedos, lo dejan en cada caricia, se adhiere a la herida, a los tobillos, al párpado cerrado y cuello desnudo.
No existe la injusticia, sólo un mensaje entre la conciencia y el momento que se viven. A cada quien le corresponde lo que le sucede en la vida y cada quien tiene exactamente lo que necesita para aprender lo que vino a aprender.
Los amorosos como los llama Sabines, vienen en silencios, en miradas pérdidas, sueños lejanos y en timbres postales.
La luz alimenta el alma del que ama, del que escribe y lee. Del que deja el corazón latir y se deja fluir.
Se internan en el interior… lamen las paredes del cuerpo, toman un respiro para repetir. Ama vibrar, abre su pecho y lo deja palpitar.
Recuerda a poetas muertos, que embrujan con su misticismo y genialidad con locura hasta la yugular. De amores que se llena de ceniza, esos que queman pero no extinguen.
Hay deseos que no tienen puntos suspensivos, que corren en direcciones contrarias a toda velocidad. Es posible ser la otra mitad de la historia, estar en el otro extremo de la línea, vivir en una totalidad.
Las letras son testigos de amor, de deseo y magnetismo, de seres que buscan lo mismo y se preparan para reventar, porque esa es ley de vida.

Haru Nakamura

Lo que hay que decir del sentir. Por @harunakamura

 

Soy una adicta a la melancolía, disfruto llenarme de ella, y quedarme vacía.
Anda siempre acompañada, se acurruca en una esquina del ojo izquierdo.
Me convierto en su raíz y viajo a lo profundo.
Resume su andar entre luces de una farola y canta lo que la lengua no puede expresar.
Le ofrezco el corazón al cielo y me contempla desde adentro.
Le dedico poemas, es una trotamundos que explora nuestra sed.
La melancolía es una forma de morir suave y de a poquitos.
No es consuelo, no es secreto y mucho menos es mi boca.
No son pasos, ni promesas, no son lágrimas…
Son cuentos que encantan.
Mares llenos de sal, veranos con sabor a nicotina, tardes de mandarinas, caminos de arroz, ombligos llenos de vino.
Son canciones, sorpresas, lunas y lunares.
No son caminos ni regresos.
No es pregunta ni respuesta.
Son latidos, son huesos.
Es piel y lengua.
Son eternidades en pastillas.
Son silencios al fondo del café.
Son alas y vuelos.
Es voz… es vos.
Son extraños que juegan a encontrarse para perderse.

Somos Creadores. Por: @harunakamura

Ocurren momentos, los vamos creando
Incluso cuando nos quedamos sentados, con las manos sosteniendo la cabeza viendo todo pasar.
Estamos creando…
Se trata de causa y efecto
Al final de la vida hacemos lo que desde nuestro juicio, creemos correcto.
Lo importante es aprender a soltar.
Vamos llenándonos de preocupaciones, de historias, de ideas, de miedos, no es que no debamos sentirlos. Si tan sólo pudiéramos sentirlos intensamente, enriquecernos, llenarnos de ellos hasta que broten por nuestros poros.
Y así liberarnos.
Es requisito indispensable entender que no somos una emoción, que es completamente valido sentir intenso coraje como lo es llenarnos de infinito amor.
Somos momentos, no el que se fue, ni el que vendrá…. somos un eterno ahora. No hay pasos atrás, incluso esos nos llevan a otro lugar.
“Tu eres tu propio destino, tu propio camino, tu propia libertad. Los maestros son peregrinos en este planeta, como tu. Intercambia con ellos, pero la decisión de vivir es tuya. No esperes que la felicidad venga del exterior. Nadie puede hacerte feliz. Solo tú y tu ejercicio de tu propia libertad que, como su nombre indica es particular y distinta para cada uno”, -Juan Trigo Somos creadores, comencemos por creer en nosotros mismos.
Ocupamos dejar libre al espíritu, comenzar a seguirlo y no llevarlo amarrado a nuestros tobillos.
Habrá que volver al origen, a lo esencial, a las bases; tan abajo como la tierra lo permita, pegar nuestro corazón al corazón del planeta, bailar con ella y latir al su ritmo.
Sanar con la vida para sanarnos.
Ante una exhausta carrera por alcanzar mi inspiración y dejar brotar el sentir, me refugie en la oscuridad de la madrugada. Y por suerte me alcanzó la luz del amanecer.

El sabor del tiempo. Por: @harunakamura

Esta noche que se ha vuelto madrugada… sonreí
Entendí que es mejor así, recitaré mi soneto al revés
Puede que de esa forma suene más a mí,
Que me reconozca al ver hacia adentro y no me lamente por ver el color del tiempo.
Voy a probar a que sabe mi piel, lameré mis heridas con mi lengua púrpura.
Romperé las castañuelas… y andaré al ritmo del violín.
No me importa arrastrar mi vestido…
Soy testigo de las manecillas que se enamoran en su andar,
Me ignoran y confrontan su pasión

Bailan en mis ojos doncellas cubiertas de arena de mar…
Rio por dentro, me salpico de ellas y comulgo con su elíxir.
Este tiempo de colores me ha regalado un segundo para fumarme los recuerdos… no se van en el aire… se pegan a mi cuerpo.
Recrean escenas y me visten de ellas; abren puertas y me invitan a pasar… salto la cuerda y vuelvo a sonreír…
Ahora lo entiendo… es mejor así.

Un Poco Rota

Traigo las alas rotas, cristales en los pies y unas ojeras colgadas en el corazón.

Con el sabor de mis lágrimas en la boca, esas que salen ante la menor provocación.

La muerte nos provoca miedo. Sin embargo inevitablemente tenemos que morir.

“La muerte es una fuente de la actividad humana, actividad destinada en gran parte a evitar la fatalidad de la muerte, a superarla negando de alguna manera que es el destino último del hombre” según Ernest Becker.

Para hablar de la muerte se necesita primero explicar que la vida es un viaje, que se concluye en la muerte.

La muerte, dice Octavio Paz es en un mundo de hechos, un hecho más.

Para la iglesia la muerte significa el cierre de un ciclo y el inicio de otro.

Para los escépticos, aquellos que deciden no creer, tiene una explicación material.

Según los científicos la muerte es cuando las funciones vitales cesan, sin posibilidad de reanimación, con la aparición de fenómenos cadavéricos de forma progresiva, incluyendo signos de putrefacción y cambios químicos.

Las definiciones pueden variar y los enfoques serán diversos, el fin indudablemente es el mismo.

La probabilidad también es el camino de la muerte, pero esta probabilidad se refiere, a nuestra ignorancia sobre las condiciones previas que activan el proceso de muerte.

Es un mal necesario.

Pensar en la muerte, aterroriza a cualquiera, y la mayoría viven intentado olvidar que morirán. Esta es la causa principal por la que prefieren saber lo menos posible sobre todo lo que gire en torno a este fenómeno natural.

El escritor Jean Cocteau expresa en el libro El discurso de los muertos “Los vivos y los muertos están cerca y lejos unos de otros, como el águila y el sol de su moneda, como las caras de un cubo.”

El olvido sin duda es una forma extrema de la muerte.

Al dejar de recordar a alguien lo enterramos para siempre en el cementerio de nuestro existir.

Con la muerte se descompone el cuerpo, lo material; el cascarón pues, pero continúa viviendo el espíritu. Ya que la muerte no implica un fin, ni el término de la vida.

Quizá sea el comienzo de una vida mejor espiritualmente hablando.

Citemos así al maestro Jaime Sabines: “Que maldita costumbre de enterrar a los muertos, de aniquilarlos, de acabar con ellos. Tal parece que un día se levantarán de sus tumbas y nos preguntarán ¿por qué lloras?”.

Algunos dicen que el paraíso es el fin último de la vida, mientras otros preferimos pensar que la muerte es un ciclo constante de mil vidas, que termina cuando logras ser feliz.

Por: Haru Nakamura

Ambigüedades y otras cosas del mundo.

Prefiero la casa vacía para escribir.
Hoy vengo intoxicada de emociones y un poco de alcohol.
Las letras de 5 poetas y 14 caballos me inspiraron a contar desde mis ojos las ironías de la vida.
Pero he caído en cuenta que ese tonto intento se ve frustrado.
Mis letras queditas procuran compartir el suspiro que no se ve, pero quema.
Llegan noches interminables donde mi alma sigue igual, acurrucada entre lo finito y lo infinito.
Hace falta tomar algunas cervezas y un poco de poesía para desintoxicar el alma.
Si repite la misma dosis consecutivamente puede correr el riesgo de perder la cabeza y sonreír de más.
Alucino con una guitarra sonando a media luz, la retórica del hombre del sombrero y una voz aguardentosa.
A ratos soy monocromática, y me adhiero a la melancolía de la armonía.
Existen momentos eternos y eternidades efímeras nada termina por convencernos.
La pasión siempre carcome el sarro de los días y estas son letras ilusas e inconclusas, sólo un intento por contar lo que no se cuenta… se siente.
Entiendo si no entiende, quizás es parte del juego. Puede que los engañe o sea yo quien termine timada.
En el exilio uno siente miedo de echar raíz por eso esta noche escribo entre líneas y de puntitas.

“Uno sólo conserva lo que no lo amarra”

¿Existen los caminos incorrectos?

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La vida está hecha de múltiples variables, lamentamos continuamente el tener que tomar una decisión.
Siempre se nos complica. Desde las triviales pero no menos importantes decisiones cotidianas como:
Café o Té. Encaje o algodón. Azúcar o miel. Tacones o tenis. Izquierda o derecha. SI O NO
¿Cuántas veces nos hemos tenido que encontrar bajo la circunstancia de elegir?
Estar parados ante caminos diferentes, sentir que todo se estruje por dentro, que algo estalla y te deja completamente sorda. Es el sonido de la decisión.
Se dice que la vida está llena de opciones, yo lo creo. No hay opciones correctas o incorrectas, si, si ,sí, ya sé que esto suena a una frase trivial y sosa.
La idea es la siguiente:
La vida no tienes dos caras como la moneda, es más bien como una paleta de colores, con múltiples tonalidades y variantes. Con la opción de hacer mezclas, agregar un poco más intensidad o disminuir el tono.
Concibo la vida como esa ecuación que no se ha podido descifrar. Con esa cualidad de perfección, pero al mismo tiempo con infinitas posibilidades.
Somos una probabilidad en el universo. Sin embargo me gusta ver las estrellas porque sé que compartimos el mismo cielo.
En la espiral sagrada, en la que se localiza el ritmo y el flujo del cosmos. Esa que se encuentra en cada centímetro de la tierra, dentro de nuestro cuerpo y en el universo mismo, demuestra el proceso cíclico contra el que tanto luchamos.
No tenemos vidas posibles.
Aún no se ha inventado esa máquina que pueda mostrarnos las diferentes opciones.
Pasamos la mayor parte del tiempo peleando con la vida. Otras tantas lamentado y preguntando si fue el mejor camino. La realidad es que nunca sabrás lo que habría pasado si hubieras tomado el “otro” camino. Hoy esta ESTE camino que es posible vivir, sentir y disfrutar.

Película sugerida: Las vidas posibles de Mr. Nobody, de Jaco Van Dormael

“Fábula sobre las segundas y terceras oportunidades, “Mr Nobody” nos presenta a un Jared Leto ataviado como el último anciano en un mundo donde ya nadie muere. Desde 2092, el hombre repasa la historia de su vida, pero planteándose todas las alternativas que hubiera sido posibles de tomar una u otra decisión a lo largo de las múltiples encrucijadas a la que debió hacer frente en la vida.”

Por Haru Nakamura

De la música lo que me gusta es que no tiene fecha de caducidad.

De la música lo que me gusta es que no tiene fecha de caducidad.

A mí me parece que viene de una fuente inagotable.

Disfruto “descubrir” por decirlo así, nueva música.

Tiene un poder especial; potencializa las emociones.

Funciona también como una máquina del tiempo capaz de arrancarnos del presente y lograr que tu boca se llene de sabores, que la piel se erice, que tomemos una bocanada de aire para sentir que es el último suspiro.

Debería estar en el botiquín de todas las casas.

No logro comprender como hay gente sobrevive sin ella.

En mis días es vital, en mi vida.

La música se escapa de sinónimos, es injusto adjudicarle calificativos; que la mayoría de las veces se limita a simples etiquetas o a un cliché más.

Es más antigua que la humanidad misma.

El universo tiene música y danzamos a su ritmo.

La naturaleza está llena de ella.

Conducen al tiempo, al silencio y al espacio por partituras sublimes.

Si permaneces en silencio y logras callar tu interior quizás puedas entender la música de ti yendo con la vida.

Yo en esto de la música soy un caos, así que prefiero escucharla.

Para escuchar en silencio, John Cage 4:33

(Los Ángeles, 1912 – Nueva York, 1992)

“4:33 para piano o sólo o cualquier tipo de conjunto instrumental, Si fuéramos alguna vez a un concierto en el que se interpreta esta composición, veríamos a un músico o un grupo de músicos salir a escena y con reloj en mano, cronometrar cuatro minutos treinta y tres segundos sin tocar una sólo nota de sus instrumentos. Si no conociéramos el sentido de esto, probablemente creeríamos que todo es una farsa, y abandonaríamos disgustados la sala. En realidad, esta es una muestra más del intento que hace Cage para que el oyente comience a reparar en los sonidos y ruidos que lo rodean”.

Por: Haru Nakamura.